En el centro de nuestra galaxia, donde cuatro millones de masas solares se concentran en el agujero negro Sagitario A*, la gravedad impone velocidades difíciles de concebir. Una estrella recién descubierta, S301, acaba de pulverizar los registros al convertirse en el astro más rápido observado en la Vía Láctea.
S301 completa una vuelta alrededor del agujero negro en apenas 8,7 años. Su trayectoria es extraordinariamente alargada y en su punto más próximo roza el horizonte de sucesos a una velocidad superior a los veinticinco mil kilómetros por segundo, rozando el nueve por ciento de la velocidad de la luz.
El hallazgo ha sido posible gracias al instrumento GRAVITY del Interferómetro del Very Large Telescope de ESO, en el desierto de Atacama (Chile). Combinando la luz de cuatro telescopios gigantes, los astrónomos han logrado una resolución equivalente a distinguir una moneda en la superficie de la Luna.
Seguir a S301 durante los próximos años puede convertirla en una especie de sonda natural para poner a prueba la relatividad general de Einstein en el régimen gravitatorio más extremo imaginable, allí donde el espacio y el tiempo se curvan hasta el límite.